sábado, 1 de diciembre de 2007

DÍA HIPERACTIVO

Hay quien se echa a temblar cuando me levanto y digo que tengo un día hiperactivo. La verdad es que lo entiendo. Cuando digo que tengo un día hiperactivo es sinónimo de que pienso hacer mil cosas y no parar desde que me levanto hasta que me acuesto.

Esta mañana estaba arriba a las 9. Últimamente duermo bastante mal, así que no es de extrañar a pesar de que sea sábado, no haya que trabajar y ayer me acostase tarde.

Mientras desayunaba, se me han empezado a agolpar las ideas en la cabeza. Primer síntoma de un día hiperactivo. He pensado: tengo que postear, hacer algo rico de comer, ir al gimnasio, ir a comprarme un móvil (el mío está sufriendo en silencio desde hace tiempo), empezar el curso de inglés on-line y estudiar para los exámenes de sociología. Y esta noche he quedado con mi padre para ir al cine a ver “Michael Clayton” o “La Torre de Suso”. La semana pasada no fui y lo eché de menos.

Después me quejo durante la semana porque en la oficina tengo más lio que nunca. Pero así es la Pollo. Qué le vamos a hacer.

A las 9,30 ya estaba llamando a casa para preguntarle a mi madre una receta de cocina. Me la ha dado y ahora toca ir al mercado a comprar los ingredientes. Por cierto, me he comprado un cuaderno y he decidido empezar a hacer mi libro de recetas. Otra cosa más.

Me han intentado poner música para amansar a la fiera. No ha dado resultado porque me he puesto a bailar, pero me ha servido para hacer un descubrimiento gracias a Zapat.



2 comentarios:

Andrés Marín dijo...

Pollo, si te sobra mucha hiperactividad, te cambio mi día de curro de hoy por tu día de descanso. Porque hoy yo no estoy pa ná y me quedan todavía muchas horas en el periódico.

Ana dijo...

Puff, yo estoy hiperactiva pero dentro de mi día ocioso. Es nombrarme la palabra "trabajo" y me entra una pereza...

Así que lo siento querido Andrés, pero perdona que no me cambie por tí. No me odies. Jeje.

Besos y ánimo.